El bajista Charlie Giardina analiza haber acompañado a músicos como Alex Ubago, Eric Martin y Billy Sheehan de Mr. Big o, actualmente, a Miguel Mateos: «El universo del arte es infinito, así que siempre habrá cosas para aprender e incorporar»

Por Leo Bruno

IG: @leobrusummer

Charlie Giardina es un músico argentino con un currículum imponente: trabajó con músicos de la magnitud de Eric Martin y Billy Sheehan (Mr. Big), Bruce Kulick (Kiss) y Alex Ubago, entre otros. Actualmente es bajista de la banda de Miguel Mateos, además de desarrollar, paralelamente, una carrera solista.

También ha trabajado como productor de diversos músicos del medio.

-¿Cuáles son tus primeros recuerdos con la música? ¿Y cuál fue el primer instrumento con el que experimentaste?

-El primer instrumento que estudié, y con el cual me conecté con el mundo de la música, fue la guitarra, aunque recuerdo que por algún motivo los primeros shows que hice en mi vida fueron tocando el bajo eléctrico, así que digamos que ya existía una conexión con este instrumento, desde un principio.

-¿Hubo algún artista o banda puntual que te haya hecho decidir «voy a ser músico»? Además, ¿podrías mencionar algunos álbumes fundamentales en tu formación?

-En un principio, los artistas que más me marcaron y motivaron fueron bandas como Kiss, Rush y Toto, por nombrar las principales. Luego, y con el correr de los años, se fueron (y se siguen) sumando artistas que significan una motivación fundamental en este camino.

– Tu hermano también es un excelso músico, ¿han tocado juntos? ¿Cuentan con química musical?

-Sí, hemos compartido algunos proyectos y también ha grabado como invitado en mi álbum solista. Más allá de que en ciertos aspectos musicales recorramos caminos distintos, pienso que la química siempre estará ahí presente. Principalmente por el vínculo tan cercano y porque crecimos escuchando, en gran medida, los mismos discos.

Marcando las bases junto a Alex Ubago.

-Participaste en grabaciones y, en vivo, con artistas muy disímiles entre sí, ¿cómo hacés para adaptarte a la música de cada uno de ellos?

-Trato de adaptarme lo mejor que pueda a lo que el artista con el que esté trabajando necesite desde mi instrumento y mi criterio. Siempre en función de la canción en sí. Me parece que es importante escuchar mucha música, considero eso una escuela clave a la hora de incorporar elementos para después aplicarlos a distintos estilos desde la óptica propia.

-Lanzaste un álbum excelente como solista llamado «Dreamland». ¿En qué te inspiraste para componerlo? ¿Y qué te llevó a cantar en inglés?

-Una inspiración importante a la hora de componer son las sensaciones y los estados que uno atraviesa en la vida misma. Cada etapa de la vida tiene su propia «música», digamos. Y me gusta transformar (o al menos intentar) esas sensaciones en canciones. Lo de grabarlo en idioma inglés tiene que ver por un lado con mis principales influencias musicales, y por otro con que considero que el idioma en que se canta también tiene su propia musicalidad, y en el caso del género que marca mi disco (Rock Melódico / AOR) el lenguaje es clave para la sonoridad de las canciones.

Giardina apuesta a canciones en inglés en su faceta solista.

-¿Tenés planeado grabar algo como solista próximamente?

-Sí, me gustaría poder lanzar un segundo álbum solista muy pronto.

-Por otra parte, ¿qué tal fue trabajar con músicos de la talla de Billy Sheehan, Eric Martin y Bruce Kulick?

-Ha sido principalmente un lujo el hecho de poder compartir un escenario con todos ellos. Un regalo no solo de la profesión sino de la vida también. Poder hacer música al lado de artistas que he escuchado tanto cuando era chico es además de un aprendizaje gigante; una realización de un anhelo muy significativo y una gran motivación.

-¿Qué tal fue la experiencia de trabajar con Miguel Mateos, y todas las giras que han realizado alrededor de toda América y los festejos del álbum «Rockas Vivas»?

-Trabajar con Miguel y todo su equipo es un enorme placer y honor. Porque más allá de que sea un artista icónico también es un ejemplo de trabajo y disciplina. Y eso, sin perder nunca el espíritu musical. Algo que rescato siempre son los ensayos, se viven como cualquier banda que intercambia ideas y se busca la mejor forma de sonar y tocar los arreglos. Miguel es «El Jefe», pero siempre les da a sus músicos la oportunidad de tener protagonismo en sus shows y eso tiene un valor muy grande para mí.

El bajista junto a «El Jefe», Miguel Mateos.

-¿Cuál ha sido tu mayor desafío a nivel artístico?

-Creo que el mayor desafío ha sido y sigue siendo el hecho de aprender y crecer como artista y músico. El universo del arte es infinito, así que siempre habrá cosas para aprender e incorporar.

-Con toda la vasta trayectoria que tenés sobre las espaldas, ¿acaso podrás brindar algún consejo a la nueva legión de músicos o bien para quienes quieran dedicarse a la música?

-Vale aclarar que cuando empecé en el mundo de la música, el contexto en el que nos movíamos era muy distinto al de hoy en día. Y, aunque es totalmente inevitable que el mundo vaya cambiando, me parece muy importante nunca dejar de ser auténticos y genuinos en lo que hacemos. Esta es una apreciación muy personal, quizás; pero creo que nosotros estamos para servirle a la música y ofrendarle nuestro granito de arena y no al revés.

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