El ritual de «La lectura de hojas de coca»: de origen ancestral andino, es una ceremonia donde un chamán interpreta el significado en la vida de uno sobre cuestiones de salud, amorosas y laborales

La lectura de hojas de coca es una práctica ritual ancestral andina, originaria de culturas pre-incas y extendida en Perú, Bolivia, Argentina y Colombia.

La planta de la coca se llama principalmente Erythroxylum coca. Es un arbusto nativo de los Andes sudamericanos, perteneciente a la familia Erythroxylaceae. Se distinguen principalmente dos especies cultivadas: Erythroxylum coca (coca boliviana/huánuco) y Erythroxylum novogranatense (coca colombiana).

La hoja de coca es vista como «orejas de los cerros» o un medio para dialogar con la Madre Tierra o Pachamama.

La práctica de la lectura en sí es un pilar de la medicina tradicional andina, enfocada en equilibrar las energías y obtener orientación espiritual.

Un especialista o chamán interpreta la forma, color y disposición de las hojas, consideradas sagradas, sobre una manta para diagnosticar enfermedades, responder preguntas sobre el futuro, salud o resolver temas personales y espirituales.

Se utiliza para adivinación, diagnóstico de salud, y orientación sobre temas personales, amorosos o laborales.

El lector o chamán realiza invocaciones y oraciones (muchas veces en quechua o aymara, mezcladas con fe católica) y pide permiso para leer las hojas, que se esparcen sobre una manta tradicional llamada manta coca q’awana.

Las hojas son analizadas por el chamán según su posición (boca arriba o boca abajo), estado (rotas, frescas) y color. Las hojas rotas a veces indican negatividad, mientras que las hojas sanas y con forma clara ofrecen respuestas positivas.

Dentro del ámbito de la lectura existe el Kintu, que viene a ser el acto de seleccionar tres hojas que simbolizan la conexión con la trilogía andina (Hanan Pacha, Pachamama, Kay Pacha).

Esta práctica, a la que acuden miles de personas del mundo en países de Latinoamérica, principalmente en Bolivia, Perú, Ecuador o el norte argentino, se practica durante todo el año, aunque sus chamanes o paqos (sacerdotes espirituales) sugieren que su mayor efectividad en fechas importantes como el Inti Raymi en el mes de  junio.

El ritual

La sesión suele ser íntima y personal. El lector utiliza una manta tradicional o unquña sobre la cual esparce las hojas. Se formula una pregunta clara sobre salud, trabajo, familia o futuro amoroso. El chamán acaricia el puñado de hojas, invoca a las energías (especialmente a la «Mama Coca») y las lanza suavemente sobre el aguayo (manta). El lector observa la forma, color, posición (boca arriba o boca abajo) y cómo se agrupan las hojas. Las hojas rotas suelen indicar aspectos negativos, mientras que las hojas claras y abiertas son positivas. Luego, el chamán o curandero interpreta los patrones y conversa con la persona sobre su pasado, presente y posibles futuros, ofreciendo consejos para equilibrar energías.

Muchos participantes sienten una conexión directa con la cosmovisión andina, describiéndola como una experiencia de paz y «calma alerta». En realidad, en ese ámbito busca claridad en decisiones difíciles o alivio de angustias.

A su vez, se trata de un momento de alto respeto hacia la tradición, donde se cree que la «Mama Coca» habla a través de los especialistas.

Es una práctica común en Perú (especialmente Cusco) y Bolivia, que puede vivirse de manera personal o en pareja. Para una inmersión completa, se recomienda hacerlo con sacerdotes andinos auténticos que expliquen cada paso del proceso.
En Ciudad de Buenos Aires, en una zona de Liniers, donde existe un centro comercial de la comunidad boliviana, en ciertas galerías hay chamanes que ofrecen este servicio a la población.

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