Por Augusto Zaquetti (desde la Patagonia argentina)
El 13 de octubre fui invitado a Río Colorado (provincia de Río Negro), para celebrar los 70 años de mi amigo y compañero: Felipe Darío «Chipe» Canale, reconocido escritor e investigador de costumbres, toponimia y lenguas ancestrales de la Patagonia.
Felipe fue galardonado hace poco tiempo con la estatuilla «Cóndor de Fuego», que anualmente otorga la «Fundación Estampas y Memorias de la Ciudad de La Plata» a personalidades del mundo del arte.
En mi estadía por Río Colorado junto a Felipe, pude escuchar y conocer a cantores del sur que se acercaron para rendirle homenaje. Esta experiencia me conectó profundamente con las raíces del canto patagónico, del hombre sureño que le canta a los vientos, a la tierra y a la cordillera.

Entre esos cantores y poetas se encontraban Vazco Salaverry, Patricio Cuninghan y Marcelo Falcón, David Andrade y la guitarra de Hugo Merlo; junto a la nueva generación de los hermanos Lesnik.

Muchos de los escritos de Felipe Dario Canale han pasado a ser canciones y hoy forman parte del cancionero de la música patagónica, por ejemplo «Currú Leuvú» y «Nevando el chenque de Nahuelpan», entre otros.
Sobre el artista Augusto Zaquetti
Su recorrido como artista plástico y performer lo ha llevado más de una vez a explorar el potencial del cuerpo humano y su manera de habitar el espacio. Primero investigó la expresión de la pintura, luego pasó a los objetos hasta derivar en el armado de instalaciones a gran escala y performances, incluyendo el diseño de vestuarios y escenografías. Todas las performances parten de instalaciones visuales y los cuerpos componen dentro de ellas como una materialidad más, como dispositivos que desdibujan y transfigura los lenguajes tradicionales, quedando el cuerpo complejizado y despojado a la vez, como signo de los tiempos. Hoy Zaquetti crea entre la acción del cuerpo y los nuevos medios un ámbito de experimentación y creación diferentes en las artes escénicas y performativas.
Todas estas primeras imágenes de carácter abstracto, con una fuerte gestualidad, se tradujeron en disfraces con espinas hechas con objetos puntiagudos o desnudos. Basado en su experiencia, el modo de trabajar con este medio es intuitivo; es una manera de acercarse a una serie de imágenes latentes que han ido creciendo en el fondo de su cabeza como resabios de emociones.
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