En julio pasado, se presentó públicamente «Suena Eh!», un sello discográfico con estudio de grabación propio, que cree en la diversidad y está instalado en la esquina que limita Villa La Cava con el resto del partido de San Isidro. El sello está conformado por un equipo de productores, creativos, filmmakers, diseñadores, músicos y artistas plásticos, que trabajan en conjunto. En solo seis meses grabaron más de treinta artistas, y se está por lanzar sesenta temas inéditos en todas las plataformas digitales. Uno de los cantantes que forma parte de este grupo es Boris, que difunde trap mixturado con merengue dominicano. Él, a diferencia de otros de sus compañeros, llega desde otra barrio humilde: Villa Lanzone, en José León Suárez. Esta es la historia de un artista que desde muy chico sale a la calle a cantar y le hace frente a las situaciones complejas en un barrio marginado, en la periferia de un partido del Gran Buenos Aires.
Por Sebastián Duarte / Fotos: @flxpntx – Feli Ernst
-Boris, ¿a qué edad empezaste a cantar?
-Sinceramente, empecé a los 11 años influenciado por el pop de Michael Jackson. Yo vengo de una familia de ascendencia afro. Era muy pequeño y bailaba break dance en Lavalle y Florida, en el centro. Unos años más tarde conocí a la gente del ambiente de la cumbia. En 2004 empecé a mezclar cumbia colombiana con reggaetón. Formé parte de MegaMan banda, con quienes viajé a Brasil, Paraguay y Bolivia a cantar.
-Pero actualmente te volcaste a nuevos horizontes musicales, arribaste al trap, la música urbana elegida por los adolescentes, ¿cómo sucedió?
-Ahora mezclo trap con merengue dominicano, medio argentinizado. Música con trap en sus letras. Resulta que llegó BSG, el productor de Suena Eh! Y nos pusimos a trabajar juntos. Después Gonzalo, el dueño del sello, legitimó lo mío, el estilo musical, la propuesta.
-¿Vos también sos un artistas salido de Villa La Cava?
-No, yo soy de Villa Lanzone. Cuando era chico habían cinco casitas en mi barrio, ahora está más poblado. Hay muchos chicos que están en las drogas, fumando paco y muchos robos, gente que delinque. Pero también hay gente que labura y los ayuda, yo también ayudo en el barrio. No me fui de allí, sigo viviendo en el mismo barrio.
-¿Cantás en Villa Lanzone para la gente del barrio?
-Hemos cantado allí, más de chico solía cantar seguido. Actualmente hay mucha gente nueva en el barrio, está más caldeado que antes el ambiente. Yo colaboro con los chicos, colaboro en los merenderos.
-¿Cuántos merenderos hay allí?
-Existen dos merenderos en la actualidad. Y también los clubes reciben a los chicos: hay clases de baile, música para que los chicos no salgan y se pierdan por las calles.
-La música que elegís hacer en la actualidad no cuenta con alto contenido social, ¿acaso lo tuyo es alegrar a la gente que la pasa mal?
-En mi caso es hacer divertir a la gente. Soy más showman. Hago música para que la gente baile, busco entretenerla. A la hora de subir al escenario busco que el público baile, que se olvide un rato de los malos momentos. Esa es mi función con la música. Después las acciones directas las hago colaborando con el barrio o bien mi misión con la música es llevar alegría donde hay tristeza. Esa es mi manera. Después en Suena Eh! también hay cantante que tienen letras de protestas. Cuando vamos a cantar a diferentes lugares junto a todos los artistas del sello, siempre soy el último en presentarme, la idea es que la gente lleve alegría a su casa.

-¿Qué diferencia encontrás entre cantar en un barrio humilde o hacerlo en un ambiente de clase media?
-Son situaciones diferentes las de cantar dentro de un barrio humilde o en otro ambiente. A nosotros nos reciben bien en todo lados a los que vamos. Probablemente la gente del barrio es mucho más cálida, se alimenta más de nuestra propuesta. No te voy a negar que para mí es más motivador cantar dentro de un barrio. La pregunta que dejamos picando en los chicos es la siguiente: «Si ellos están ahí, por qué no puedo yo también sumarme”. De eso se trata, de motivar a los pibes de los barrios desclasados. Yo me considero un soñador de la vida. A mi me preguntaban: «¿no probaste un laburo en la fábrica?». Y yo respondía: «hago lo que me gusta». Yo respondo así porque me nace, y creo que muchos chicos pueden superarse también, pese a su realidad. A lo mejor un día aparece un nuevo Duki ou otro Pablo Londra. Ojalá que los pibes no se sientan encerrados por la falta de economía para subsistir.
-Contame sobre las cajitas de cartón que suelen repartir en sus shows entre la gente, ¿de qué se trata?
-Las cajas de cartón son parlantes reciclables. Se arman con un pico de botella descartable, que luego se mete en una cajita de cartón. Eso amplifica el sonido sobre un celular. De allí salió el nombre del estadio. Porque los pibes lo probaron, cinco de los chicos se juntaron y probaron, y lanzaron la frase «Suena, Eh!». Y es verdad suena más fuerte. En La Cava se empezó a utilizar este método de la caja y el pico de botella, el recurso. Actualmente armamos cajitas y las distribuimos en distintos barrios para que los chicos utilicen este método.
-¿Por lo pronto se mueven solamente por los barrios del conurbano?
-No, el Día del Niño fuimso a varios eventos, porque Gonzalo se esmera que que ingresemos con todo esto a todos lados. . Esta semana también participamos para un evento de Cosquín Rock y existen chances que nos presentemos en ese festival en Córdoba el año que viene. . Por mi parte, en breve me voy a cantar a Formosa, Misiones, Chaco. Desde septiembre hasta el 14 de octubre andaré girando con mi música.

Los músicos del sello Suena Eh! se pueden escuchar en spotify: https://spoti.fi/30demAr
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