Este encuentro musical entre la reconocida cantante Silvia Iriondo y Juan Falú, figura clave del folklore de nuestro país, es un puñado de canciones elegidas entre tantas composiciones del guitarrista. A veces la letra, otras la melodía, hicieron de la elección este recorrido. Con músicas de Juan Falú y letras de autores como Pepe Núñez, Jorge Marziali, Teresa Parodi, y los propios Iriondo y Falú, «Antiguo rezo» -su primer disco juntos, edición independiente- incluye tonadas, zambas, un gato, un bailecito, una milonga y una chacarera, en versiones libres, no sujetas a arreglos, pues les pareció el modo en que naturalmente juegan el canto y la guitarra, como en una conversación que discurre sobre un tema, pero carece de un plan acerca de su rumbo. |

Palabras de Silvia Iriondo: «‘Quizás la canción sea el primer rezo, el más antiguo, el inicial donde el alma expresa sus sentires y añoranzas. La súplica, el deseo, la pérdida, el arrullo, la lucha, el desarraigo, el amor; sustancia que la canción alza en su poderoso caudal de saberes y preguntas. Un andar que sigue el transcurrir de la vida y la acompaña, “una flor, una bandera, un modo de rezar, amar, olvidar… ‘, como dice Jorge Marziali en tonada». «Este encuentro musical es un puñado de canciones elegidas entre tantas composiciones de Juan. A veces la letra, otras la melodía, hicieron de la elección este recorrido. El decir de la guitarra lleva su canto propio, fluye singular entre las cuerdas, y la voz dibuja acompañando el ruego a la palabra, que respira sonidos de aire nuevo. La canción de Juan es un r ecorrido de encuentros sorpresivos y singulares; fundamento, paisajes del alma y sus adentros que la tierra acuna y nombra. Con músicas de Juan Falú y letra de autores diversos, Antiguo Rezo acompaña el transcurrir de la vida como una raíz en vuelo». Palabras de Juan Falú: «La canción representa un grado elevado de la creación musical, cuando la amalgama de música y letra actúa casi milagrosamente condensando esos lenguajes en el canto tan necesario. En mi condición de compositor, a pesar de haber invertido largos años en las obras instrumentales para guitarra, la canción representa un desafío que, por el solo hecho de asumirlo como tal, lo mantiene a uno siempre expectante frente al canto por venir. Es un halago que Silvia Iriondo haya asumido este ramillete de cancionescon arte, calidez y respeto, como siempre lo hizo en su largo y ancho camino». «Las versiones son libres, no sujetas a arreglos. Esa fue una condición acordada previamente, pues nos pareció el modo en que naturalmente juegan el canto y la guitarra, como en una conversación que discurre sobre un tema, pero carece de un plan acerca de su rumbo. Lo imprevisible, en este caso, fue asumido como un juego placentero y amoroso.» |
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