NOLBELTO, UNA BANDA «DISTINTA» DENTRO DEL UNDER ARGENTINO

Nolbelto es rock del corazón sin especulación. Y se presenta el próximo sábado 4 de mayo en el Salón Pueyrredón (Avenida Santa Fe 4560) a las 21 horas. Este cuartero porteño que es rockero, lanzó dos EP: Políticos de mierda (2013) y Tracción a Sangre (2017) y tres discos Básico (2014), Básicamente (2016) y luego Barrilete (2018). Claudio Cannavo, una leyenda del rock vernáculo e integrante de La Mississippi es fundamental desde la producción y desde el corazón para la banda formada en el barrio de Constitución . Nolbelto cuenta también con estelares participaciones como las del maestro Daniel Melingo (voz en la canción «Para Alfonsina» del disco Basicamente y en «Barrilete», del disco homónimo). Además, el cineasta, escritor y músico Luis Ortega prestó su voz en «Fugazzeta», que desnuda la trama secreta y luminosa del robo del siglo al Banco Río de Acassuso.

Barrilete es el tercer disco de la banda. Al igual que el anterior, se grabó en el mítico Estudio Los Pájaros. Su packaging aparece con la forma de un barrilete: la banda apuesta a lo artesanal, en tiempos de solo spotify.


Por las calles de la ciudad, así hurga Nolbelto por la vida

Los integrantes de este conjunto «distinto» que batalla en el underground porteño son: Tromps Putrefacto (voz), Leonardo Ranazzo (bajo), Colo (guitarra) y Fernando Fariña (bateria). Entre todos consiguen algo particular: el no encasillamiento, pues en su música se destaca lo sombrío y la potencia, sin pedirse permiso, se trata de una agrupación climática, con melodías envolventes y frases filosas. Ellos cuentan con una clara reminiscencia de música de parte de los setenta y los ochenta, en su mejor estado.

Rodolfo Palacios, periodista y amigo de la banda, expresa lo siguiente acerca de esta pandilla de músicos, que cuenta con mucho empedrado bajo sus suelas: «»Los cuatro podrían haber sido piratas de un barco extraviado, pistoleros de una banda de forajidos o artistas de un circo maldito que recorre pueblos fantasmas. Pero son cuatro amigos unidos por el lumpenaje de barrio que se reunieron para tocar y expresarse mediante la música. Como ellos mismos se llaman: músicos de corazón sin educación. Como los rufianes rabiosos, el mítico Tromps Putrefacto volverá a la escena del crimen, o a esos lugares infectos del bajo fondo donde fue feliz. O creyó serlo. No estará solo. Lo acompañarán los buenos muchachos de siempre. No confíes nunca en los tipos decentes. Son decentes porque tienen miedo.»

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