LA CULTURA COMO SUPERVIVENCIA DE LOS PUEBLOS

Teresa Parodi es una cantante de chamamé, género de la región del noreste argentino. Con una carrera profesional que arrancó a principio de los ochenta, se transformó en un símbolo musical correntino. Hace unos años, fue Ministra de Cultura de Argentina. La militancia, los ideales y las canciones son sus tres bastiones fundamentales. Luego de su rol como funcionaria pública, retoma los escenarios y aparece con Todo lo que tiene, un álbum donde une la poesía de grandes autores con música. Sin embargo, esboza su pensamiento respecto a los tiempos sociopolíticos que se viven y opina sobre la desaparición de Santiago Maldonado, un defensor de la lucha Mapuche: “Hay un Gobierno elegido por el pueblo, por lo que hay un Gobierno democrático. Eso me preocupa aún más, porque estamos pensando en una persona desaparecida”.

Por Lucía Salto

Luego de tres años y con toda la trayectoria que la acontece, Teresa Parodi vuelve a grabar un disco de poesía cantada. Mujer, cantautora, militante y docente, pasó por la función pública como Ministra de Cultura y hoy, al volver a los escenarios, defiende los Derechos Humanos y la reinvindicacion cultural. Con producción de Ernesto Snajer y las participaciones de talentosos como Liliana Herrero, Pedro Aznar, Chango Spasiuk, Luciana Jury, Nadia Larcher, Miss Bolivia, Juan Quintero y el Negro Aguirre, en el álbum Todo lo que tengo, Teresa recorre y musicaliza con total libertad la poesía de escritores universales como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Pablo Neruda y María Elena Walsh, por citar algunos. Si de Teresa se trata, Todo lo que tiene, es todo lo que es.

-¿Qué es Todo lo que tiene, Teresa?

-Dos de las herramientas más importantes en mi vida y el material más noble con el que pude hacer mi trabajo: la poesía y la música. Lo que tengo está reunido en este disco y tiene un gran porcentaje de poemas y de grandes poetas que con su obra atravesaron nuestra vida y lo seguirán haciendo porque guardan una memoria. Son nueve poetas distintos, algunos musicalicé yo y dos tienen músicas de otros artistas. Por ejemplo, el poema de Jorge Luis Borges fue musicalizado por Pedro Aznar, y para el de Pablo Neruda participó Víctor Heredia. Es un disco donde hay un alto porcentaje de poemas musicalizados. En el disco, también, hay dos canciones propiamente dichas, que respetan ciertos códigos en la poesía musicalizada, por ejemplo uno le da sentido con la emoción que le genera el poema en sí, mientras que en la canción la crea uno mismo.

Siempre quise hacer este disco pero por varios motivos y la participación en otros discos necesitaba hacer un cierre de esos proyectos. Es por eso que este disco ve la luz recién ahora.

-¿Qué criterios utilizó para la elección de autores?

-Esos poemas me acompañaron toda la vida. Desde muy niña, tengo la costumbre de leer poesía y de tenerla siempre a manos. Hice una pequeña antología y los musicalicé. Algunos son más nuevos que otros. Los poemas tienen una musicalización propia, pero uno como artista debe acompañar esa música y que puedan combinar. Es musicalizar sin estructura. Es un trabajo enorme y maravilloso el acompañar la palabra y la profundidad del contenido. Durante toda mi carrera como compositora fui buscando ese disparador de armonía y música, eso me parece muy importante. Tomé éste puñado de poemas, pero podría tomar otros que también musicalicé. Nosotros somos muy ricos en cuanto a las letras y poesía y tenemos nombres que están grabados en nuestra memoria por siempre. Nuestra región – cultura se mezcla con otras y es maravilloso.

Lo cierto es que para el primer disco de poesía, estos nombres eran imprescindibles.

Tengo otro trabajo parecido, realizado hace muchos años cuando recién llegué a Buenos Aires, que se llamó Canto a los hombres del pan duro; es un cassette de poesía musicalizada. El nombre del disco justamente proviene del poema de Jorge de Lellis que nunca fue disco, ya que solo salió en forma de cassette en 1982. Esto me permitió en ese momento abrirme a todo ese mundo y me dio muchísimas satisfacciones. Como en este caso, con este nuevo trabajo discográfico.

-¿Qué mirada retrospectiva tiene entre aquel Festival de Cosquin de 1984 en el que fue ovacionada hasta los escenarios de hoy?

-Tengo una mirada muy feliz porque a lo largo de mi carrera nunca dejé de cantar ni de hacer lo que me apasiona. Por otro lado, durante dos años tuve una tarea muy importante como Ministra de Cultura, tarea que realicé con mucho amor y por ese motivo decidí alejarme por un tiempo de los escenarios; sin embargo nunca deje de componer, de participar en proyectos musicales de distinta índole. Por más que siempre estuve muy ocupada con distintas actividades como llevar adelante mi familia, siempre le dediqué tiempo a la música, pero sobre todo a la composición. Lo que puedo diferenciar al respecto de años anteriores, es que quiero tener una conexión más directa con el público, por lo que por ahora no me interesa actuar en grandes escenarios. Sino más bien tener una intimidad con la gente desde la música, pero sobre todo desde la palabra.

.Hablando de su paso por la función pública,  ¿piensa que hay una reivindicación cultural – regional hoy en día?

-Mira “m ‘hija”, un país es cultura y la hace el pueblo naturalmente.  Y los emergentes a través del arte, llevan a cabo esta tarea de nutrir al pueblo de cultura; esto va mas allá del gobierno que esté de turno y que la apoye o no. La cultura se crea a través de la memoria. Los pueblos que han pasado por momentos difíciles se aferran a su cultura. Creo que este es un momento difícil en Argentina, ya que al Estado actual no le interesa generar políticas para los Derechos Humanos o culturales. Pienso que el pueblo que se fortalece en la memoria y en la conciencia de lo que está pasando y, desde allí, lucha para que los valores no se pierdan. La cultura es la herramienta más extraordinaria de sostenerse y alzar las voces que invitan al despertar de una realidad.

-Respecto a la lucha por los Derechos Humanos y la apelación a la memoria, actualmente se está viviendo un momento delicado en Argentina, ¿cuál es su mirada?

-Hay un Gobierno elegido por el pueblo, por lo que hay un Gobierno democrático. Eso me preocupa aún más, porque estamos pensando en una persona desaparecida. Después de muchos años en democracia que costó tanto recuperar, hay una persona que no está. Siento que el Gobierno debería responder por esta situación y tomar las medidas necesarias para que no vuelva a suceder, nunca más. No hay que cambiar el eje de lo que está pasando.

-Sobre su disco nuevo, ¿qué conexión tiene con los artistas que participaron?

-La conexión es colectiva. Sentí que tenía que hacer un disco en el que pudieran participar compañeros y amigos a quien admiro mucho como Aznar, Liliana Herrero una gran amiga, Juan Quintero, Nadia Larcher, el negro Aguirre, Miss Bolivia, Víctor Heredia, Chango Spasiuk. Todo el equipo que participó en este disco, desde el productor Ernesto Snajer hasta los músicos que acompañaron como Snajer, Juan Manuel Colombo, Facundo Guevara, Tiki Cantero y Matias Arriazu entre otros. ¡Qué hermosos artistas! ¡Qué alegría que los conozco! ¡Qué rica soy! Esa participación espontánea y afectiva se nota claramente en el disco.

-¿Quién considera que representa el género chámame en la actualidad?

-Hay una generación de chámame que se viene con todo. Se me vienen mil nombres a la cabeza, pero por ahora te puedo nombrar al Chango Spasyuk o Coqui Ortiz, aunque no sería justo dejar de lado a tantos artistas que integran este género tan rico y desarrollado. 

-¿Qué significan para usted los poemas Aguafuerte y El viaje?

-De Elvio Romero, es un poema que adoro. De una forma impulsiva apareció la música para esta canción  y era muy importante grabarlo. Habla de lo que le sucedió al autor y a América Latina en su momento.  ¡Toda la patria en el suelo sobre dos palos en cruz! Tiene un contenido estremecedor.

Por otra parte, musicalizar a María Elena Walsh en El viaje fue fantástico, porque ella será eterna para todos nosotros. Por eso es genial tenerlos a mano en el disco.

-¿Siempre tuvo libertad a la hora de grabar dentro de la industria discográfica?

-Disfruto mucho de trabajar con esta discográfica (Sony), me cuidaron y me apoyaron mucho. Tuve libertad desde el primer disco hasta el último, por eso me siento muy afortunada.

Muchas veces se piensa que cuando se está en una compañía grande, se está condicionado en lo musical. Yo creo que si un artista tiene convicciones, puede llegar a charlar con los productores de su trabajo y que se lo respete tal cuál es.

-¿Cómo fue grabar con Ernesto Snajer?

-Fue extraordinario. Es una persona que comprendió la libertad que yo necesitaba para grabar. En el disco hay varias expresiones musicales como candombe, entonces pienso que nada me impidió manejar otros sonidos y descubrirlos. Por eso digo que recibí mucho apoyo por parte de él. Cada una de las canciones fue pensada para la libertad.

-¿Qué es la palabra para usted? -La herramienta más extraordinaria que tiene el hombre para hablar de sí mismo. Es un método para saber desde dónde viene y hacia dónde va. La palabra ocupa un rol de identidad, hay que cuidarla y amarla mucho y por supuesto proyectarla hacia las nuevas generaciones. Cuando los pueblos son sometidos y pasan por momentos críticos, sobreviven gracias a la cultura a través de la palabra.

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